TERCERA SECCIÓN, BUENOS AIRES. La candidatura de Verónica Magario enfrenta dificultades para hacerse visible fuera de sus bastiones en La Matanza y Lomas de Zamora. Su perfil, considerado testimonial por analistas, y su vinculación con las prácticas más cuestionadas de la llamada “casta” bonaerense, explican la limitada presencia de la vicegobernadora en la Tercera sección electoral.
Presencia acotada en la cartelería
Una revisión de murales y afiches de campaña en el Conurbano muestra que, fuera de La Matanza, la figura de Magario pasa desapercibida. La estrategia territorial prioriza que los dirigentes locales impulsen las boletas seccionales. En Avellaneda, la campaña se centra en Ferraresi; en Ezeiza, en los concejales de Granados; Quilmes es una excepción, con Mayra Mendoza y Tignanelli acompañando su imagen.
Confusión con la boleta oficial
Consciente del rol de las figuras locales, Magario publicó en sus redes una imagen de la boleta donde solo aparecía su fotografía, sin el segundo candidato, Facundo Tignanelli. La publicación fue retirada rápidamente tras generar desconcierto, y luego se difundió un hilo mostrando todas las boletas municipales de los 19 distritos de la Tercera sección.
Concentración de poder en pocos distritos
El electorado clave de Magario se concentra en La Matanza y Lomas de Zamora, que suman más de 1,6 millones de votantes de los casi 4,85 millones habilitados en la Tercera sección. Ese tercio del padrón explica su postulación, pese a la escasa presencia en el resto del territorio.
Gestión y polémicas previas
El limitado vínculo con los territorios se suma a su gestión en la Cámara Alta, donde quedó trabado el mini presupuesto y el endeudamiento enviado por Axel Kicillof, incapaz de conseguir consensos. Además, el cierre del palco de prensa para aprobar 131 pliegos judiciales y reelecciones indefinidas deterioró su relación con los medios y afectó su imagen pública.